¿Se puede facturar sin ser autónomo?

Firmar un contrato y cobrar religiosamente una nómina mensual no es la única alternativa profesional a nuestro alcance. En materia de trabajos y beneficios derivados del mismo, también existe la posibilidad de trabajar de manera independiente.

Cuando hablamos de independencia laboral, la palabra «autónomo» nos viene automáticamente a la cabeza, pero convertirse en uno implica la aceptación de una serie de responsabilidades financieras que tal vez no nos interese afrontar, empezando por el pago de la cuota de autónomos, muy elevada en nuestro país.

Por esta razón, nos conviene saber si hay alguna manera de facturar sin ser autónomo, y en efecto la hay: darnos de alta como profesionales y trabajar por cuenta propia.

¿Cuál es el proceso de facturación sin darnos de alta como autónomos?

Aunque, ya lo hemos visto, la respuesta es sí, hay una serie de condiciones y contextos que debemos tener en cuenta. Evidentemente, el primer requisito es darnos de alta como profesionales en Hacienda, lo que requiere dar cuenta tanto de nuestros datos personales, como de información básica acerca de nuestra actividad y nuestros ingresos reales y potenciales.

A ello hay que sumarle otros dos criterios que sirven de base a esta opción, para muchas personas la más rentable:

· El Salario Mínimo Interprofesional: Si los ingresos percibidos en el año no superan el SMI, que en 2022 se sitúa en 1.000 euros, es posible recurrir a la facturación sin necesidad de darnos de alta como autónomos.

· Ejercer una actividad poco común: A la hora inscribirnos como profesionales en Hacienda podemos seleccionar la actividad en cuestión, y mientras menos presencia habitual tenga en el mercado, más posibilidades tendremos. Un ejemplo puede ser el trabajo de corrección editorial, común en el sector, pero no en el panorama profesional más general de nuestro país, como bien podría ser regentar un comercio.

· Darse de alta en la Seguridad Social: En el caso de las facturaciones no autónomas, más que un requisito es una recomendación, ya que la inscripción nos garantizará una serie de protecciones básicas necesarias a la hora de ejercer un trabajo independiente.

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¿En qué casos no podemos facturar como trabajadores por cuenta propia sin ser autónomos?

La más obvia ya la hemos mencionado: es ilegal facturar sin antes habernos dado de alta en Hacienda, ya que un imperativo básico para poder acceder a esta opción profesional es dar cuenta a la Agencia Tributaria de nuestros ingresos y, por tanto, de nuestras responsabilidades económicas. Empezando por el pago de impuestos, cuyo porcentaje siempre irá acorde a las ganancias percibidas.

Por otro lado, debemos considerar a fondo la definición de profesional autónoma y su diferencia fundamental con el trabajo general por cuenta propia. Un autónomo es una persona que realiza un trabajo independiente sin la dirección de otra persona o empresa.

En esos casos, la obligatoriedad de inscribirse como autónomo está fuera de toda duda, y en ese caso tampoco es posible eludir el alta en la Seguridad Social. Por otro lado, y gracias a medidas como la tarifa plana de los autónomos, incluso en esas circunstancias es posible allanar el camino hacia una actividad profesional estable y lucrativa.

Trabajo independiente sin inscribirse en el régimen de autónomos: una opción a nuestro alcance

Una vez analizados los pros y contras, queda claro que facturar sin ser autónomo es efectivamente una alternativa posible, siempre y cuando tengamos en cuenta tanto los requisitos como los impedimentos. Generar ingresos independientes, por tanto, puede ser flexible y beneficioso.